Tuesday, February 20, 2007

A cuenta de Cerquiglini

He podido leer durante el fin de semana el libro-ensayo de Bernard Cerquiglini Elogio de la variante, que me ha resultado estimulante como pocas otras cosas que he leído. Creo que a esto es a lo que se le llama en inglés "thought-provoking". No me detendré en comentar las cosas en las que me ha parecido incisivamente acertado, porque serían demasiadas. Otras, sin embargo, me han hecho pensar en otras cosas que he leído, o me han dirigido a cuestionarme lo que leía. Entre las muchas preguntas que me iba sugiriendo la lectura, me gustaría destacar las siguientes:

1. Cerciqulini menciona que el nacimiento de la escritura en lenguas vernáculas viene acompañada (de hecho, es una consecuencia) de una "revolución cultural" por la cual la palabra escrita pasa a reclamar la autoridad referencial en la lengua por encima de la palabra oral. El intercambio lingüístico se convierte en un intercambio a distancia, y el intervalo temporal entre producción y recepción, teóricamente fuente de conflicto semiótico (¿cómo asegurar la "veracidad" del acto lingüístico cuando su referencialidad no puede ser comprobada in situ?) se convierte precisamente en garantía del poder significador de la lengua. Todo esto se consigue a través de una serie de nuevos actos sociales que confirman este paso, y que materialmente se reflejan en la proliferación y el intercambio de textos escritos. En relación a este proceso, Cerquiglini afirma que la práctica manuscrita en vernáculos no tiene como función primordial la de acumular información, sino la de poner una lengua en existencia. Le dediqué a esto algo de tiempo, pensando en qué quería decir lo de "poner una lengua en existencia". Lo que yo entiendo es que, una vez se ha producido una escisión funcional entre niveles de lengua (escrita / oral), uno de los cuales "significa" mejor que el otro, entonces el vernáculo debe desarrollarse de forma escrita para poder funcionar semióticamente a ese nivel. Sin embaro, parece que hay diferencia, al menos en los primeros siglos, entre lo que se puede escribir en latín y lo que se puede escribir en vernáculo. ¿Cómo se relaciona esto con la preeminencia de la palabra escrita sobre la oral? ¿Se pueden distinguir diversos "niveles" de autoridad referencial, al más elevado de los cuales todavía el vernáculo no puede acceder?

(Otra sub-pregunta relacionada con esto: Dagenais habla del "surplus" que presenta el texto medieval, una determinada "potencialidad" de comentario que debe ser "actuada" o materializada por la glosa. La función del texto medieval es la de ser comentado, tras lo cual el comentario para a formar parte del texto. Sin embargo, parece que hay una diferencia importante entre el comentario del texto sagrado de tipo exegético, como las "Sententiae" de Pedro Lombardo, o la glosa de lengua, como las Emilianenses o Silenses. ¿Se relaciona esta brecha funcional de las glosas con el uso de código -latín/vernáculo?¿Cuándo comienza a ser posible explicar el texto sagrado, más allá de la simple aclaración puntual de lengua, en vernáculo?)

2. Para Cerquiglini (y para mí también), el texto medieval no se presenta de manera variante: es variación. No existe durante la Edad Media ningún discurso sobre el autor y su obra única: la lectura del texto no depende de la posibilidad de acceder a él bajo la misma forma que otros lectores. El concepto moderno de "texto", y la edición crítica (su consecuencia más directa) encorsetan la variabilidad textual manuscrita medieval en moldes anacrónicos que diluyen el funcionamiento de la palabra escrita en su tiempo y hacen a la Edad Media producir discursos estéticos, lingüísticos y éticos que son únicamente nuestra propia creación. La realidad medieval era, pues, una muy distinta: "cette activité perpétuelle et multiple fait de la littérature médiévale un atelier d'écriture. Le sens y est partout, l'origine nulle part [...] Cette littérature s'oppose en cela à l'authenticité et à l'unicité que la pensée textuaire associe à la production esthétique" (57).

Aceptemos, pues, que no existe ningún discurso sobre el autor y que, como dice Cerquiglini, el significado está por todas partes, pero el origen en ninguna. ¿Cómo habría entonces que entender o contextualizar o explicar lo que Minnis considera "discurso medieval sobre el autor", materializado en los accessus a obras clásicas y patrísticas, en los que se identifica al autor, se expone la intentio operis, y se criba lo "aprovechable" de lo "desechable" en la producción de un autor determinado (por ejemplo, en el Dialogo super auctores de Conrad von Hirsau)? ¿Es esto sólo aplicable a aquellos textos que complementan (es decir, materializan ese "surplus") respecto al único Texto, y no a otros escritos, como los vernáculos? Y, por otra parte, ¿cómo se entiende entonces la actividad tradicionalmente denominada contaminatio, si sabemos que esta estaba muy extendida y que los escribas conscientemente comparaban copias para evitar errores? ¿Cuáles son los límites de la variación?


3. Fragmento apasionante y, a la vez, intrigante:

"La question à poser à toute oeuvre romane est celle des formes spécifiques de sa récurrence, en d'autres termes: 'Dis-moi comment tu te répètes, et joues de ta répétition.' [...] Une telle esthétique du retour, plaisir du même et de l'autre, [...]" (60-61).

"Esthétique du retour". Escribir es volver a algo, es un continuo retorno a algo que se comenta, de lo que se hace paráfrasis, que se completa y que, al completarse, exige de nuevo que vuelva a comentarse. El texto no reproduce nada: el significado está en la lectura, la obra sólo lo es en cuanto es leída y, justo después, debe volverse a leer. Pero, ¿a qué se vuelve? ¿Estética del retorno a qué? No al autor, ni a al significado que quiso poner en su obra (puesto que ni uno ni otro existen). El punto me parece problemático; quizá pueda ayudar en este sentido el concepto de Dagenais de lectura ética, destinado a explicar cómo la lectura del texto material transmitido (lo que el denomina scriptum) es el único punto de vista desde el que se puede postular una cierta unidad de obra en la Edad Media: el autor y su obra no son tanto el producto escrito de una actividad individual en un momento cronológico determinado, transmitido de manuscrito en manuscrito, como el conjunto de lecturas individuales que actualizan el significado moral de lo escrito a través de una multitud de actos de acercamiento al texto, de tratamiento hermenéutico del mismo de acuerdo a determinados valores, de conclusiones y comentarios sobre dicho significado moral. Estética, pues, de retorno al texto, de la misma actividad de relectura y reinterpretación: retorno como proceso que contiene en sí mismo su propio fin, sin un destino final determinado pre-existente en el texto y que el lector debe descrubrir.

No son estas las únicas preguntas que se me han ocurrido... dejaremos las demás para otra ocasión.

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